viernes, 4 de junio de 2010

Penitencia

-Permiso señorita sub regente, me mandó la maestra en penitencia.

-Pasá. ¿Qué hiciste?

-Yoo… yoo… Nada. Solamente me paré a devolverle la goma a Fernando, que él me había prestado y no me escuchaba cuando yo lo llamaba para dársela y entonces, como todos se andaban parando… yo aproveché y me paré también y se la dí, y la señorita de repente nos gritó que nos sentemos… y todos se sentaron volando, menos yo que estaba lejos del banco, y quedé parado sólo... y entonces me empezó a retar a mi y me mandó acá y me dijo que le dijera a usted…

-Está bien, está bien…no llorés. Tan santito no serás vos, seguro. Quedate ahí paradito en el rincón y sin moverte hasta que suene el timbre ¿estamos?

-Esta bien señorita.

Yo un santito no soy, pero la señorita se equivocó porque parados estaban todos, y algunos estuvieron parados toda la hora y sin ningún motivo. Yo por lo menos, me paré por algo, porque Fernando no me escuchaba, no porque si, y justo a mi me agarra. Que ¿no los veía parados a los otros?

Las señoritas son injustas a veces, se calientan y se la agarran con el último que hace alguna cosa. Pero nos tenía que haber puesto en penitencia a todos o a ninguno, ¿por qué a mi solo?

Y ahora tengo que estar acá… y yo no quiero estar… Me estoy sintiendo mal… Tengo los cachetes ardiendo, como si estuviera prendido fuego. Siento que me late todo y alrededor mío siento todo más fuerte, como más nítido. Parece que estoy diferente a lo de alrededor, más pesado, embotado, como si yo fuera lo único que hay.

Yo quisiera irme a mi casa, no estar acá firme como si fuera un soldado, mirando el piso.

Yo a la escuela no quiero venir más, acá no se trata bien a las personas.

Ya no lloró más pero tengo ganas de llorar a los gritos y de irme, tengo ganas. De que mi mamá me venga a buscar…

-Te quedás ahí quietito que voy a secretaría y ya vengo, eh.

-Si señorita sub-regente.

Si, mejor que se vaya así puedo llorar tranquilo y moverme un poco, no estar más como una estatua. Con el día de sol que hace y yo acá adentro de la regencia, y estando tan cerca de donde vivo. Si me asomo por la ventana veo la calle 23, casi la esquina de mi casa. Ahí va mi tía Coca, con la bolsa de los mandados. ¿Y si salto a la vereda y me voy? Yo me voy, le voy a contar a mi mamá lo que están haciendo conmigo. Ella me va a entender. Si, esta injusticia la va a entender. Salto y listo. ¿A ver? Ya está. Soy libre. Agarro la 38… cruzo la 27, cuidado con el auto… paso la 25… y ya estoy en la 23. A ver… de acá veo mi casa, allá nadie me hace lo que me hicieron en la escuela ¡Allá está mi mamá, entrando!!

-¡Mamáaaa…!

No me escucha. Entró a casa. Mejor voy corriendo… cuidado al cruzar la 36.

Se va a poner contenta de verme… Pero…Pero…Nooo… ¿qué estoy haciendo? ¿Qué se va a poner contenta? Mi mamá me va a matar. Me va a decir que me escapé de la escuela, no me va a creer lo que le diga, no me lo va a creer…y encima va a ir a hablar a la escuela y ellos también me van a retar y capaz que adelante de todos, como siempre hace la seño…me va a poner en penitencia de nuevo la señorita y mi mamá también. No me va a dejar salir a la calle por una semana mi mamá. Me va a poner una penitencia terrible. Capaz que no me deja ver los dibujitos. Yo prefiero que me pegue, porque así se saca la bronca y listo… Te duele un poco pero después se te pasa. Pero ella ya se dio cuenta que prefiero que me pegue y cada vez me paga menos, más me pone en penitencia… Mejor me vuelvo, si, me vuelvo corriendo a la escuela ¡uf! ¡uf! A lo mejor la señorita sub-regente no volvió a la regencia y nadie se entera que me escapé, ¡uf! Cuidado el auto. Por la puerta no puedo entrar, no sea cosa que alguien me vea entrando a la escuela viniendo de la calle, o caminando por el pasillo y entrando a la regencia. Tengo que entrar por la ventana, pero… ¿cuál es? Son todas iguales desde afuera, a lo mejor me doy cuenta espiando por las rejillitas estas de la ventilación ¿A ver? Este es primer grado. ¿A ver? acá está mi salón, segundo… entonces esa debe ser la regencia. ¿Habrá vuelto la señorita sub-regente? Estar no está. Espero que no haya vuelto y se haya ido a buscarme. ¡Vamos, fuerza! No, no alcanzo. Salir es más fácil que entrar, el piso del lado de adentro es más alto.

-¡Señor, me asomé y me caí! ¿No me ayuda a subir? ¡Uppp! Gracias, gracias.

Ya está, paradito, duro de nuevo, como estatua.

Se escuchan pasos en la galería… Me parece que son los tacos de la señorita sub-regente. Ojala que no haya vuelto… Que no haya vuelto… Que no me haya descubierto…

-Me dijo tu señorita que vayas a tu salón, que la penitencia ya terminó. Andá y ahora portate bien, eh.

Volví volando a la clase, me senté en mi banco y no me levanté más en todo lo que quedaba del año 1969.

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